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HISTORIA DE UN ABRAZO

Érase una vez un Abrazo huérfano que vagaba sin rumbo fijo por el mundo. Nadie lo veía, nadie se percataba nunca de su presencia, así que no crecía. Tanto se acurrucaba que parecía una pelusa de esas que se posan debajo de los sillones. Vivía con miedo a que lo pisaran o lo barrieran sin más. Esta es su historia: El abrazo una vez tuvo papás. Fue gestado cuando dos personas, ahora no importa quienes, se acercaron mucho la una a la otra y quisieron fundirse en una sola. Ocurrió durante una noche de finales de verano, en una playa, con mucha gente alrededor. Esa noche nacieron muchos más Abrazos, aún se recuerda con nostalgia. Al principio el Abrazo era chiquitito, cálido, suave, recubierto por un fino pelillo blancuzco. Se fue a casa de la mano de sus padres y continuó creciendo, alimentándose de la energía que desprendían aquellas personas que lo crearon. Se hacía grande y fuerte, se convirtió en un Abrazo grandote, sus padres estaban muy orgullosos de él; lo exhibían allí donde iban...

Por la mañana

Un par de lágrimas temprano al despertarme, una sonrisa de medio lado al mirar el móvil, más lágrimas tras las gafas de sol mientras conduzco. El tiempo aquí está más frío, me gusta... De nuevo una sonrisa mientras camino hacia la cafetería: café con leche y tostadas, que clásica me desperté hoy. comienzo a escribir estas palabras con mil imágenes que se arremolinan en mi cabeza, como parte de algún tipo de exorcismo, supongo. Entonces llega mi compañera, mi amiga y me saca de mi ensimismamiento; hablamos, nos reímos y terminamos juntas de desayunar. De vuelta a la realidad, al día a día; otra vez toca esconderse en lo más profundo de uno mismo y esperar a que pase el día para poder respirar de nuevo esta noche, deseando que se alarguen las noches de verano http://www.youtube.com/watch?v=uVfz74FayzM&ob=av2e
Poco a poco descubro cómo es la vida a través de tus ojos, cómo el arco iris que una vez sentí ocultarse tras las montañas vuelve a salir. Cada día que despierto a tu lado es más luminoso, más mágico, siempre hay una nueva aventura, otra ciudad de grandes murallas blancas que conquistar. Adoro el espacio inexistente entre tu pecho y el mío cuando nos abrazamos, a tu lado siempre hay ternura, en cada momento, en cada situación, siempre tienes una palabra de amor: la palabra justa, el beso apropiado, la sonrisa acertada, la caricia añorada. Sin embargo, cuando despierto y ya no estás me siento vacía, hundida en el colchón, como con un gran peso que me quiebra el pecho. Eres mi medicina, amor mío, los azucarillos que me dan fuerza para vivir, el jarabe que calma el repiqueteo en mi cerebro, la puerta que deja pasar una corriente de aire que me refresca el alma, las alas de mis pies.
Miedo, angustia, susto, escribir a lápiz, hacer borrón y cuenta nueva. Quererte, odiarte, sufrir hasta más allá de las nubes, hasta el más profundo de los océanos. Volar con alas de papel a ras de suelo, caer incendiada de golpe contra el frío mármol de mi habitación. Cuando sueño todo es grande y silencioso, cuando respiro a tu lado se me quiebra el corazón. Por la mañana lo recojo y lo pego;   y todo esto es tan inconexo… Palabras azules sobre mis pies, un libro amarillo que revienta en mi cama, unos dedos que se desperezan entre mis sábanas. El sol de la mañana entrando por la ventana y los gritos de los niños en la calle; y todo esto es tan salvaje… Respirar a veces duele, dormir a veces no es bueno. Unas copas de más en el balcón, la nieve cae en la nevera. Te cojo de la mano y me miras, nuestros dedos se entrelazan y se sueltan, como si fueran de goma blanda y resbaladiza. Los guisantes crecen por toda la ventana; y a mi me va a estallar la cabeza…
Casi puedo oírte mientras sueñas, mientras recorres el pasadizo de mi mente. Casi siempre tu sonrisa me despierta en medio del silencio, aunque no estés a mi lado. Soy una hoja que se balancea con la brisa y que está a punto de caer. El aire entra por mis venas frío y sanador, sellando de nuevo aquellos huecos donde antes había carne y abriendo caminos cerrados por el olvido. Casi puedo verte cuando miras al horizonte envuelto en llamas; llamas que se desprenden y vuelan por encima de ti y de mi convertidas en pájaros de fuego. Mi mirada salta ahora desde un tejado para estrellarse contra el suelo y quedar rota en mil pedazos de barro y sangre. Mi mirada espera rota a que alguien venga y la recoja, y la tire a la basura, porque es imposible de recomponer. Casi puedo oír tus gritos ahogados en la nada, a merced del negro despertar, escondidos tras el dintel de la puerta. Construyo con mi lápiz realidades paralelas de sueños, viento, lluvia y fuego. Y despierto acurrucada en el borde del...

Pedro Páramo

"Me senté a esperar la muerte. Después que te encontramos a ti, se resolvieron mis huesos a quedarse quietos. "Nadie me hará caso", pensé. Soy algo que no le estorba a nadie. Ya ves, ni siquiera le robé el espacio a la tierra. Me enterraron en tu misma sepultura y cupe muy bien en el hueco de tus brazos. Aqui en este rincón donde me tienes ahora. Sólo se me ocurre que debería ser yo la que te tuviera abrazado a ti. ¿Oyes? Allá afuera está lloviendo. ¿No sientes el golpear de la lluvia? -Siento como si alguien caminara sobre nosotros. -Ya déjate de miedos. Nadie te puede dar ya miedo. Haz por pensar en cosas agradables porque vamos a estar mucho tiempo enterrados." Pero Páramo. Juan Rulfo.
¿Cómo es tu día a día?, ¿cómo soportas el tedio, la soledad?. La primavera se va y deja tras de sí el calor del sol. Yo antes era un oasis en medio del desierto, hace poco tú eras mi casa, la playa donde me refugiaba en medio de la tormenta. Entre tus brazos encontraba la paz. Sólo cuando dormía a tu lado me abandonaba al sueño más profundo. Ahora he aceptado la idea de que jamás volveré a conciliar el sueño como antes. Las almas gemelas no existen; las almas en pena si. Vuelan por encima de nuestras cabezas sin que sepamos que están ahí, como pequeñas nubecillas grises que de vez en cuando descargan un pequeño rayo que nos taladra el cerebro y el corazón. Las almas en pena tienen alas negras con grandes plumas brillantes.