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videoclip sálvese quien pueda - vetusta morla

Incongruencias

La ceguera de unos, la felicidad de otros, los viajes, los cambios, la espera, la lenta asimilación. Las veces que nos vimos a solas en el cuarto de la costura, la felicidad de no verte más, de saber que estarás bien, a salvo, protegido. El tiempo que pasa cada vez más rápido en el reloj de la cocina, las naranjas que se pudren en el frutero. A veces creo que puedo con todo y me subo a la escalera más alta a cambiar la bombilla más rebelde, pero caigo sin remedio sobre mis rodillas. Los pasos de puntillas sobre el suelo frío para no despertarte, los árboles que lloran cuando tropiezo y sacuden sus ramas de alegría en mi ventana cuando me río. La certeza de tenerte, el miedo al vacío, el olor que desprendes a mi lado por las noches y que me trae recuerdos del verano, del mar, del sol que quisimos rescatar en enero. La música que nos atrajo, los libros en el salón, las lágrimas que vertimos los dos a mandíbula batiente. Un torbellino en mi cabeza, a veces más calmado, a veces con una...

Historia del amante guisante

A

Estrellas sobre un cielo en penumbras, payasos en una fiesta de cumpleaños con tarta de chocolate y merengue, días de playas de arenas negras, el aroma de la menta, el sabor de las fresas, el olor de los vaqueros nuevos, el sonido de una clase de canto al pasar por la calle, el tacto de una mano que se hunde en un saco de lentejas. Todo esto es lo que me gusta recordar del verano. Me gustaría no acordarme de los malos momentos; ojalá que nunca se hubiese cerrado aquella ventana que hoy ya ni siquiera puede abrirse; qué metáfora más brutal de la muerte. Se marchó de mi vida cerrando la puerta de atrás y dejando pisadas de barro en el salón. Del cielo brotaron enormes lágrimas de cristal que se rompieron al caer pesadamente al suelo. Y en la estantería del fondo comenzaron a crecer telarañas. No puedo escribir los versos más tristes esta noche, pero sí pensar que no la tengo, sentir que la he perdido, oír la noche inmensa y el aullido de los perros en la lejanía, y el verso cae al alma...
Soy egoísta, soy curiosa, soy un artista, funambulista, corredor de fondo, feliz y triste a la vez. Soy un pez en una pecera, una tortuga bajo el sofá, un cuento a medio terminar. Tengo ganas de ti, me muero por tus huesos. Soy un globo inflado con la superficie brillante, a punto de estallar. Escribo en mi móvil al mismo tiempo que camino por la calle, si, y es probable que me choque contigo en cualquier momento un día de estos y que te haga daño. Soy una hoja que cae de un árbol por culpa del viento. Estoy en una esquina bajo mi paraguas verde viéndote pasar. Soy un perro apaleado, un día de verano azul, una noche de tormenta. Un camino de baldosas amarillas, tu escudo, tu lastre, tu colchón. Estoy aquí siempre, bajo la lluvia, soy una estatua de sal, un cruce de miradas.
Busco caminos alternativos para llegar a mi destino, un grillo escandaloso me acompaña en mi pasear. El otoño se cuela poco a poco entre las nubes del cielo de verano. Me gusta que la ciudad me regale pedacitos de música que se escapan por las ventanas y que el aire frío a veces me corte los labios. Un perro ladra en una esquina y yo acelero el paso, porque me escapé sin más y tengo que regresar.