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Verdades sobre el embarazo

Retomo este blog en los últimos días de mi embarazo y estoy feliz, muy feliz, de eso no hay duda, en breve voy a dar a luz a una niña muy deseada. Pero antes, si me da tiempo, quiero compartir con ustedes dos, tal vez tres, mini posts acerca de las verdades del embarazo, bueno, de MIS verdades, porque cada mujer es única y cada embarazo, por supuesto, también.

Así que aquí va el primero, reflexiones de julio-agosto de 2015:


Verdades sobre el embarazo: 



Cap 1. Sentimientos encontrados.

Tengo casi 35 años y estoy embarazada de casi cuatro meses. Lo estábamos buscando, así que cuando el test dio positivo no fue una gran sorpresa o eso creí yo al principio. Pero de repente se abrió ante mí un abismo, lo primero que pensé fue que me daba mucha pereza estar en manos de médicos durante los siguientes nueve meses, o siete, mejor dicho. Después me sentí culpable por no estar lo exultante que debería y entonces me agobié mucho.
La primera semana fue realmente agobiante, a lo cansada que estaba debido a mi estado se sumaba el hecho de que era el centro de atención, que de repente toda mi familia lo sabía, yo tenía mucho miedo y además no sabía si todo iba bien. Así que un consejo muy sabio: Espera un poco antes de decirlo, disfruta aunque sea un par de días de tu secreto junto a tu pareja, de esa forma no será todo tan dramático. 


Cap. 2. Aterrizando. 

Cuando te quedas embarazada lo primero que hay que hacer es ir al médico, es así y punto. Hasta que no fui y me hizo una ecografia no fui consciente de mi estado, bueno, aún hoy creo que no lo soy. 
Entonces empezaron a pasar cosas, muchas cosas y no todas buenas, la verdad. El que diga que el embarazo es la etapa mas feliz en la vida de una mujer no ha pasado el primer trimestre. Ahora puedo decirlo porque afortunadamente lo estoy abandonando. Y eso que no tuve náuseas, me compadezco de las que las tienen, mucho. Pero es que los primeros meses son muy inquietantes, por decirlo así: cansancio, ganas de dormir por el día a todas horas, por la noche la pesadez de las piernas no me dejaba pegar ojo. Tu cuerpo de repente ya no es el que conocías, te hinchas, te dan gases, más ganas de orinar, estreñimiento y, sobre todo, que te ves obligada a bajar el ritmo a menos tres, tú, que antes ibas corriendo a todos lados, que al mediodía podías limpiar media casa, que te faltaba tiempo para salir del curro a echarte unas tapas. Pues olvídate, el sofá se convierte en tu mejor amigo. Gracias a que mi novio es un santo y lo entendió y me apoyó a tope desde el principio... Ah, sí y algo más: mi barriga, hinchada por los gases se llenó de hematomas porque todas las noches me tenía que pinchar heparina, enbarazo de alto riesgo, genial. 



Cap. 3. Dónde está mi cintura o esto ya no hay quien lo esconda. 

Llega un día en que te miras al espejo y no reconoces tu cuerpo, dónde está mi vientre plano (sí, alguna vez tuve el vientre plano, lo juro). Lo bueno es que tus tetas nunca han estado tan bonitas como ahora, quédate con eso. Es a partir de ahora cuando se te empieza realmente a notar el embarazo. Y aquí va otro consejo: Aprovecha y cómprate ropa. No hace falta que te gastes un dineral, pero te vendrá bien anímicamente y podrás mirarte al espejo y verte guapa. Además, le vas a dar mucho uso en los meses sucesivos y se pueden encontrar cosas muy bonitas, en serio.

Y hasta aquí estas 'primeras reflexiones tardías' de una novata sobre un embarazo en particular. En breve, más.


Esta era mi barriga en julio, con su hematoma y todo.


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