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Noche de agosto. Escritos viejos.

Comienzo por describir: la noche caliente, oscura, las luces titilan a lo lejos, la puerta de la terraza abierta y yo sentada en el suelo con una libreta grande y un rotulador que hace de todo menos escribir bien. Es fucsia.


Ella duerme en su cuna, él cambia de canal en silencio, yo trato de volver a escribir. Él me mira de vez en cuando pensando en qué estaré pensando, sobre qué estaré escribiendo, por qué ahora, después de tanto tiempo.


Sigo describiendo: de fondo se escucha el eco de una melodía, vasos entrechocando y algún coche que pasa por la calle. Es un piso alto, así que es bastante silencioso. Los vecinos en verano se portan bien, aunque por regla general no tenemos queja. Me gusta mucho cuando se oye a una chica cantando, debe ser de algún bar de los alrededores, y me gusta mucho que ahora esté abierta la puerta de la terraza y que haga calor. Es una ciudad fría y húmeda.


Vengo de darme un baño en la playa. Era muy de noche y estaba muy oscuro. No sé por qué me puse el bañador, podría haberme bañado desnuda, es una de las sensaciones más agradables del mundo; supongo que por el movimiento del agua contra el cuerpo, por la gordura del mar.


22/08/17

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